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domingo, 10 de diciembre de 2017

Bitcoin: valor y precio; ¿Es el bitcoin una burbuja?

Por el trabajo en el despacho, llevamos todo este 2017 en particular asesorando sobre las obligaciones fiscales a personas que han comprado bitcoins y otras criptomonedas de manera continuada, lo que me ha permitido escuchar mucha información sobre qué motivaciones tienen quienes compran este tipo de activos y sus opiniones sobre este nuevo sector y su impacto económico.

Para hacernos una idea, el precio del bitcoin ha pasado de empezar sobre los 1000 dólares a estar, como se ve en la imagen, por encima de los 17500 dólares en los últimos días.
Una apreciación en 11 meses de un 1750%, sobre todo con subidas en pocos días de un 50% hace que mucha gente se plantee si estamos ante una burbuja o cuales son las razones de ese precio con esas subidas y bajadas tan disparatadas.


En primer lugar hay que decir que no es lo mismo valor que precio. El valor vendría representado por la utilidad del activo o bien concreto de que se trate para los usuarios. Por ejemplo, el oxigeno es esencial para la vida, es extremadamente valioso pues sin él todo lo demás sería irrelevante. Ahora bien, su precio es cero, pues lo respiramos sin pagar nada a nadie.

En el caso del bitcoin (como mascarón de proa de las altcoins) su utilidad, su valor, será muy elevada ya que ha permitido el desarrollo de un sistema de cooperación entre quienes tienen incentivos contrapuestos en el tráfico económico. El bitcoin (materializado en el mecanismo de la cadena de bloques o blockachain) sirve para reducir los costes de confianza (aquello que nos da garantías de que una orden de pago será tramitada y recibida por el destinatario, por ejemplo) y eso es esencial en un mundo cada vez más rápido y conectado.

Si necesitamos enviar una cantidad de dinero a una persona en el extranjero, tenemos que fiarnos de nuestro banco, del banco de destino, del sistema de transferencias internacionales dispuesto para coordinarse los bancos, etc., y estas garantías tienen un coste, que son los costes de transferencia que asumimos con el banco.

Bitcoin hace que esa red de garantías descanse en un mecanismo matemático y promueve un incentivo económico para que la red opere (las comisiones y asignación de bitcoins a los mineros) de manera distribuida, con miles de maquinas coordinandose pero sin que los operadores de las mismas puedan ponerse de acuerdo para su propio beneficio. Esto también se facilita al no haber barreras de entrada para ser minero, basta arrancar un programa de ordenador.

Lo que quiero decir con todo esto es que toda la tecnología que hace que funcione el bitcoin es muy valiosa y, sin duda, lo será cada vez más en el futuro.

¿Ahora bien, ese valor se corresponde con el precio que marca actualmente? Según la teoría clásica, el precio resulta del concurso de la oferta y la demanda. En esta ecuación la oferta puede derivar de que haya más o menos bienes en el mercado por la propia naturaleza del bien (por ejemplo, la cantidad de bitcoins será limitada a 21 millones, según su código) o por que quien lo tenga no lo ponga en el mercado.

Como es sabido, cuanta más gente quiere algo mayores posibilidades de que estén dispuestos alcanzar un precio que incentive al propietario actual a vender ese bien. Es decir, la mayor demanda estimula el aumento del precio.

La demanda puede tener como factor la utilidad, el valor, que para el usuario tiene el bien desde la perspectiva de la función de este o de su necesidad, pero cuando la única razón para adquirir algo es la perspectiva de un mayor precio futuro y esto se generaliza estamos ante una burbuja.

Y entonces, ¿cual es el caso del bitcoin?

En el caso del bitcoin, es frecuente en comentarios que se asocie a burbujas históricas como la de los tulipanes, cuya función era ciertamente limitada.

Bitcoin trae consigo una tecnología realmente interesante para sustituir la confianza (¿fe?) en unos pocos actores y distribuir ese riesgo, algo que sin duda va a transformar muchos procesos, especialmente en el sector financiero y económico, al poder ser sustituidos por tecnología no controlable.

Es decir, el bitcoin tiene un valor intrínseco muy elevado como mecanismo para la desintermediación en procesos económicos (el envío de dinero, fundamentalmente) y parece razonable que yendo a ser útil tenga un valor. Este valor debería ser similar a los costes de mantenimiento y operación de la red, incluyendo el beneficio razonable de los mineros.

Es decir, el precio debería satisfacer los intereses de quienes aportan las máquinas y los medios para su mantenimiento.

Actualmente, no es muy habitual adquirir bienes o servicios con bitcoins, no es una práctica muy extendida, así que si la función es transferir valor de un sitio a otro sin intermediarios, apenas (teniendo en cuenta el volumen total de operaciones) se está usando acorde a su naturaleza, en mi opinión.

La gente que se compra bitcoins hoy lo hace, fundamentalmente, movido por el interés en que en un futuro más o menos cercano se pueda obtener un precio superior, para venderlo y obtener ese rendimiento.

Desde mi experiencia y perspectiva son movimientos puramente especulativos, lo que motiva un precio muy alejado de su valor.

Así que sí, en mi opinión, los movimientos alrededor del bitcoin, y su precio actual, son propios de una burbuja y afirmar lo anterior es compatible con reconocer las bondades y el valor del sistema. No son aspectos excluyentes.

El hecho de que la rentabilidad de otros activos no se aproxime ni de lejos contribuye a aumentar aún más el interés en el bitcoin y, en el medio plazo, su precio.

Y también es verdad que estamos ante la primera burbuja global a la que cualquiera, desde cualquier lugar del mundo, puede sumarse en un instante y casi sin trámites. Ello nos da un potencial volumen de intervinientes como nunca antes en la historia, lo que nos puede llevar a precios por bitcoin realmente elevados.

Se suele argüir que como habrá un número limitado (21 millones) habrá escasez, pero dado que es un mero medio de cambio (o pago) y que se puede fraccionar con 8 decimales mientras no determinará el precio de los bienes o servicios para los que se use como instrumentos de pago.

Es decir, si pagamos una pizza, nos dará igual usar 1 bitcoin que 20.000, el precio de la pizza será 10 euros, por ejemplo. Siempre habrá suficientes para pagar los bienes que se referencien en una moneda de curso legal.

Así que si quieren "invertir" en bitcoins háganlo, pero no confundamos valor y precio, porque en este caso puede ser muy peligroso.

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