miércoles, 11 de febrero de 2015

10 Consejos para jóvenes y futuros abogados

No soy especialmente partidario de las entradas "motivacionales", y me fastidia ponerme en plan "abuelo cebolleta", pero el dar clase de Organización y Gestión del Despacho en el Máster de Acceso a la Abogacía de La Rioja me ha permitido reflexionar un poco y alcanzar algunas conclusiones que les pueden ayudar en las decisiones que como estudiantes, o como abogados recién iniciados, pueden empezar a tomar una vez terminen su etapa puramente académica.

No pretendo elevar mi experiencia, que puede ser anecdótica, a categoría ya que lo que a uno le funciona puede no servirle a otro, pero creo, que si tienen aspectos generales que pueden resultar útiles. 

Además, puedo decir que la mayoría de las cosas las he aprendido de mis propios errores, así que al menos están probados los consejos.



1- Hoja de encargo, herramienta clave.

No siempre le damos la importancia que tiene, muchas veces porque al principio da reparo decirle al cliente lo que le va a costar el asunto, y el miedo a que nos diga que no y perderlo.

Pero a la larga compensa, sobre todo establecer claramente las tareas a realizar, lo que se cobrará por ellas y como se pagará.

Y la decisión más inteligente es prever pagos mensuales con independencia de la duración del procedimiento judicial.

Ello nos permite tener una fuente constante de ingresos, al cliente pagar poco a poco y si la resolución del asunto no es favorable a sus intereses no tener un problema de liquidez. Si el cliente tiene que pagar una indemnización y las costas de la parte contraria, es posible que se le haga difícil pagarnos a nosotros.

Modelo de Hoja de Encargo (pdf)

Además nos protege de las impugnaciones en juras de cuentas

2- El IVA no es tuyo

Uno de los mejores consejos que se puede dar a quien empieza es que tenga dos cuentas para trabajar. Una en la que se ingresa la base imponible de las facturas y otra para el IVA.

Sí, el IVA, ese 21% de cada factura que paga el cliente, es dinero que te da el cliente para que lo ingreses en Hacienda. No es tuyo, no lo gastes, no lo uses. Vivirás más feliz.

Y si tienes que "tirar" del IVA para salir adelante es que no estás gestionando bien los flujos de caja y a la larga vendrán problemas.

Hacienda no perdona (o no debería).

3- LOPD, declaración de ficheros

Por desgracia es imposible para un abogado cumplir con la Ley de Protección de Datos en toda su extensión o en todas sus obligaciones. No conozco a ningún abogado que cumpla al 100%.

Y las obligaciones son especialmente complicadas si además la informática no es lo tuyo, por lo que no te vuelvas loco, cumple lo que puedas. Mínimo el Documento de Seguridad y la inscripción de los ficheros.

Esto último es sencillo, no lleva mucho tiempo y es lo que cualquiera puede ver de ti.

Cúmplelo.

4- Publicidad leal y legal

Uno de los aspectos que más está cambiando es la publicidad de los abogados, sobre todo porque hasta hace no mucho estaba prohibida, así que es todo un campo por descubrir.

Ahora bien, no olvidemos que los compañeros merecen un respeto y que debemos ser exigentes con nuestra conducta, por lo que hay que prestar atención a las reglas de la competencia desleal y de la publicidad.

Si somos abogados debemos conocer las reglas por las que se rige nuestra profesión, y las de la comunicación también.


Podemos decir que somos buenos abogados pero está mal decir que somos mejores que aquel abogado que no nos cae bien.

Respeto y sentido común.

5- Innovar

No es necesario hacer lo mismo que los demás.

No tengas miedo a arriesgarte en hacer las cosas un poco diferente. Si estás empezando es mejor diferenciarte que seguir la corriente. Ser uno más está bien, pero puede hacer el camino más largo y menos divertido.

Hay miles de abogados colegiados, pero somos una profesión poco propensa al cambio y a la innovación, por lo que hay muchas cosas que cambiar, mejorar y adaptar de otros sectores.

Ahí tienes una oportunidad de hacerte un hueco.

6- Atención a la gestión de las cuentas, ingresos y gastos

Somos abogados y, en general, de letras. Pero si no cobramos, si no ingresamos, no podremos seguir siendo abogados.

Es cómodo pensar sólo en derecho y en los juicios, pero si queremos poner en marcha un despacho y que persista, este es el aspecto más importante de todos.

No hay que descuidar la economía básica y adecuar los gastos a los ingresos y las inversiones a los retornos esperados.

De nada sirve ser el mejor abogado del mundo si no se gana dinero para vivir.

7- Aprovechar herramientas disponibles en internet

Hay muchos recursos en internet que nos permiten trabajar, desde los códigos del BOE, la jurisprudencia del Poder Judicial, los blogs jurídicos, las facilidades de los colegios, las tesis doctorales, etc., etc.

La mayoría de los recursos son gratuitos y suficientes para empezar a trabajar el primer año, no hay que confiar en todo lo que uno lea por internet, pero nos dará pistas para investigar y obtener información para la resolución de nuestro asunto.

Aprende a manejarlos y mejorarás en tu trabajo.

8- Preguntar a los compañeros de más edad

No te de miedo en preguntar o recurrir a compañeros con más experiencia para tus dudas. Todos las hemos tenido y todos las tenemos.

Los foros, las redes sociales, el teléfono de compañeros, el colegio, etc., son lugares en los que exponer una inquietud o duda y mi experiencia es que siempre hay alguien dispuesto a ayudar.

Aprovéchalo, es para tu beneficio y el de tus clientes.

9- Adaptarnos a nuestro cliente, no a la inversa

"Piensa en el cliente, piensa como el cliente."

Repítetelo cada vez que hagas una acción de comunicación de tu despacho o de tus servicios o cada vez que tengas que relacionarte con tu cliente.
Está bien decir qué sabes hacer pero es muy común que los abogados hablemos para los abogados y en nuestro lenguaje, lo que lleva a que el cliente no perciba la diferencia que podemos aportar frente a otros.
A veces tenemos que dejar la toga y ponernos de calle, nos debemos al cliente.

10- Dedicarnos a lo que nos apasiona

Al final, en la vida lo único que se acaba de verdad es el tiempo, por eso hay que aprovechar al máximo el que tenemos. Si partimos la vida en 3 grupos de 8 horas (8 para dormir, 8 para trabajar y 8 de tiempo libre) veremos que si dedicamos 8 horas a lo que nos apasiona estaremos casi duplicando el tiempo que dedicamos a lo que nos gusta.

Y no es poca cosa.

Además, lo que nos apasiona hace que trabajemos mejor y seamos mejores en lo que hacemos, por lo que a largo plazo es la mejor inversión de nuestra vida.

Lo bueno que tiene el derecho es que, casi cada cosa de la vida tiene un aspecto jurídico, así que es posible encontrar en ello, además, una forma de ganarse la vida. 

3 comentarios:

  1. Así es como debemos empezar todos, vienen muy bien estos consejos se agradece ver que hay profesionales interesados en formar y apoyar a los futuros abogados

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  2. Yo añadiría también el mentalizarse que deberán de estar en continua formación. Por eso, pienso que el ser abogado es un trabajo tremendamente vocacional. Te tiene que gustar. Si no, lo tienes difícil.

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