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martes, 2 de diciembre de 2008

Si eres legal, eres... Ministro de Cultura

La archiconocida campaña del Minsiterio, que tanto está dando que hablar, me permite recordarle algo a nuestro querido ministro.

Quiero recordar la siguiente noticia.

"El Instituto Cervantes y el Instituo Valenciano de la Música condenados por plagiar una obra publicada con una licencia copyleft"

La sentencia del Juzgado de lo Mercantil de Valencia es de fecha 20 de junio de 2007 (odp), como se puede ver en la Sentencia de la Audiencia Provincial que conoció del recurso, y el nombramiento de Cesar Antonio Molina como ministro se realizó el 6 de julio del mismo año, por lo que a la fecha de la resolución judicial y de la sustanciación del pleito era el máximo responsable del Instituto Cervantes.

Y fué condenada la institución de la que él era responsable por plagiar un texto bajo copyleft.

Por lo tanto, el señor Ministro del Reino de España era el máximo responsable de una institución que "pirateó" obras. Tal vez de ahí le venga este ansia por campañas tan vehementes, ya saben aquello de "la fe del converso..."

En el recurso ante la Audiencia Provincial de Valencia, el institituto defendió su posición con tan sólidos argumentos jurídicos como que:

Argumenta la representación del Instituto Cervantes de Nápoles que la sentencia apelada hace una errónea interpretación de la irrenunciabilidad de los derechos de autor e insiste que el texto que se pretende plagiado aparece en la web de la ENCICLOPEDIA LIBRE UNIVERSAL, lo que determina de por sí la imposibilidad de plagio por tratarse de una página creada para la divulgación del conocimiento sin restricción alguna y que se aloja en un servidor de cortesía de la Universidad de Sevilla, estando estrictamente prohibido el uso de artículos con derechos reservados. Señala la recurrente que el copyleft permite la libre circulación de una obra intelectual para favorecer la expansión del conocimiento y la propagación de la cultura, por lo que no teniendo copyright el artículo controvertido, cualquiera que entre en la página web puede usarlo libremente sin vulnerar ningún derecho, habiendo procedido precisamente la demandada a hacer uso de ese derecho, por lo que carece de legitimación pasiva para soportar la demanda, debiendo haberse dirigido el actor, en su caso, al titular de la página web.


Por lo demás, señaló ser cierto que los derechos morales son irrenunciables, pero si un autor cuelga en una página como la indicada un artículo sin firma, luego no puede cambiar de opinión y reclamar su autoría, destacando que su representada no era conocedora de la misma. Insiste la recurrente que el artículo controvertido no estaba firmado por el actor y por tanto no era posible saber quien lo había colgado en la web, sin que se le pueda exigir a su representada la revisión de todo el historial de versiones para conocer este hecho, especialmente si se tienen en consideración las particulares características de este tipo de páginas. Por todo ello considera que no cabe imputar responsabilidad
alguna a su representada ni por el hecho de no citar la autoría ni la página de procedencia, al no ser obligatoria esta mención, por lo que solicita la desestimación íntegra de la demanda con todas las consecuencias inherentes a tal pronunciamiento.


Igual en esos vídeos, con los que ahora nos amedrentan, debería aparecer el señor Ministro rayando coches...


2 comentarios:

  1. El link del vídeo por favor? Muy bonita la captura, pero mejor ver el video.

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  2. Esto es como el exfumador que se transforma en el mayor enemigo de los fumadores.

    Lo que si está claro es que con campañas o sin ellas, las tecnologías evolucionan de modo acelerado y la tecnología en si misma no es buena ni mala. Lo que es bueno o malo es el uso que se haga de ella.

    Por tanto lo que parece incuestionable es que la industria habrá de transformarse para adaptarse a los nuevos tiempos. La realidad social es la que es y el sistema legislativo en si mismo no va a poder cambiarla a la velocidad que se requiere. Por tanto la industria tendrá que adaptarse a las nuevas situaciones.

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