jueves, 23 de noviembre de 2006

Todos contra el canon (I)

Comenta mi (admirado) compañero Javier de la Cueva, la noticia de que la plataforma “Todos contra el canon” está planteándose la creación de una asociación para la gestión de las exenciones al canon DIGITAL.

No hace falta decir que el canon al que se refiere la citada plataforma es la remuneración compensatoria por copia privada prevista en el artículo 25 de la LPI.

El comentario de Javier no recoge sólo la noticia, sino que recoge dos interesantes reflexiones acerca de la misma.

Por un lado, la falta de liderazgo ético para embarcarse en un proyecto que les correspondía liderar y que no hicieron en su momento, y el riesgo de convertir la cuestión en un quítate tú para ponerme yo.

Y por otro el innegable valor de la red, como instrumento eficaz de activismo transparente, democrático y ordenado. Y que hasta la fecha en el asunto en cuestión ha demostrado más eficacia que toda la capacidad de “lobbying” de las empresas del sector.

Estoy bastante de acuerdo con Javier en sus reflexiones, aunque añadiría alguna cosa más.

En primer lugar y en mi opinión, no entiendo que en la plataforma figuren empresas, o asociaciones empresariales, a las que el canon no les afecta ya que, tras la reforma de la LPI por la Ley 23/2006, de 7 de julio, las personas jurídicas no tienen derecho a realizar copias privadas y por lo tanto a pagar ninguna cantidad por tal concepto. Puede entender, aunque no compartir, a los distribuidores y a los usuarios, los primeros como deudores según la LPI, y la desventaja competitiva respecto de dsitribuidores de nuestro entorno, y los segundos por soportar el sobreprecio que los distribuidores carguen, aun no siendo deudores.

Respecto del segundo argumento de crítica de Javier, creo que se desenfoca. Para mí el valor de su encomiable iniciativa es el de demostrar que la LEY es el argumento para cambiar las cosas, que hay que moverla para que no se oxide, y que cuando se hace, y se hace bien, funciona. Es el instrumento que los ciudadanos tenemos. Resignarnos a que un “lobby” haga el trabajo por los ciudadanos es un error demasiado repetido. Ya les sucedió a los autores con las entidades de gestión. Y no depende tanto de la forma, virtual o no, de agruparse de la gente.

Tiene más sentido conseguir mil demandas contra el canon que invitar a comer a 10 ministros, desde el punto de vista de la higiene democrática.

La iniciativa de Javier, en parte, demuestra que no tienen razón para quejarse, que la devolución del canon es posible y que si se trata simplemente de no pagar el derecho es coherente, basta con acreditar que los soporte no se usan para reproducir obras protegidas.

En otro post analizaré las intenciones de todoscontraelcanon.es con esta futura asociación, algunas de las cuales no veo claras.

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