martes, 14 de noviembre de 2006

Absurdities, absurdities...

Ese era el título de una canción de los Toy Dolls, (bastante divertida, por cierto.)

El caso es que al parecer Sergio de la Torre, un chico aficionado a las fotografía tenía en su página web una serie de manuales sobre cámaras digitales.

Al parecer, y según cuenta él mismo recibió el pasado viernes un email de la Asociación Española de Importadores de Material Fotográfico y Óptico, o IMPORFOT (me ha sido imposible encontrar su página web).

Pues bien, comentarle a Sergio que efectivamente no puede tener los materiales en página web, siendo ello un acto contrario a nuestra querida Ley de Propiedad Intelectual (RD Legislativo 1/1996 de 12 de abril), en concreto al artículo 18 (si escaneaba los materiales desde manuales en papel) o al artículo 19 (si los ponía para descarga de los usuarios alojados en su servidor) o al artículo 20 (si ponía el contenido para que pudiera ser visualizado sin descarga previa).

Y menos mal que no tenía publicidad en el blog, por que en ese caso entraría en juego el Código Penal, con una pena mínima de prisión de 6 meses de carcel y multa de 12 meses. (Aunque en este caso podríamos dudar del perjuicio de tercero ya que esos manuales no se ponen a la venta por sus autores).

Lo curioso del caso es que pese a tener razón con la ley en la mano (los denunciantes) le acusan por vulneración de la propiedad industrial. Cosa que no entiendo, por que el no usa el nombre de las marcas para identificar signos distintivos, ni otros usos, siendo en este caso un problema de autorización para la realización de la conducta.

Como reza el título, esto de la propiedad intelectual es cada día más absurdo y este señor, en lugar de perseguido, debería ser protegido por las normas en favor de los consumidores ya que presta un buen servicio a aquellos que desean adquirir una cámara y, en buena lógica, optan por comprobar sus cualidades.

Y a nosotros, ¿quién nos protege?

Ejemplos de la tiranía del siglo XXI...

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